Las startups de Alhambra Venture aprenden a diseñar su estrategia financiera de la mano de Chema Pina

José María Pina Sánchez-Mariscal
José María Pina Sánchez-Mariscal

El experto en financiación de proyectos recalca a las empresas finalistas de la XIII edición la importancia de ordenar los números y equilibrar los instrumentos públicos y privados para optimizar recursos y convencer a los financiadores.

En el marco de las actividades del Academy, el programa formativo previo a la celebración de Alhambra Venture, las startups finalistas de la XIII edición asistieron ayer a una sesión especializada a cargo de Chema Pina, profesional con 15 años de trayectoria en el ecosistema emprendedor. La charla tuvo como objetivo dotar a los proyectos de las herramientas financieras necesarias para llegar con una propuesta sólida al gran evento que se celebrará los próximos 8 y 9 de julio de 2026 en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Granada.

Pina, quien acumula una cartera personal de 22 empresas participadas y ha financiado más de 360 compañías, insistió en que la financiación no debe ser vista como un fin en sí misma, sino como una herramienta para alcanzar un objetivo estratégico. «En función del tipo de negocio que queráis ser, habrá instrumentos que se adecuarán a vuestras circunstancias y otros que no», advirtió el ponente, animando a los emprendedores a evaluar qué buscan financiar antes de tocar cualquier puerta.

La trampa de la gestoría y el valor del CFO

Durante su intervención, el experto alertó sobre un error habitual entre los fundadores: delegar toda la responsabilidad numérica en una gestoría tradicional. Según explicó, el fin de una gestoría es cumplir con las obligaciones fiscales y pagar el menor número de impuestos posible, un enfoque que a menudo choca con el relato de crecimiento que necesita un analista de riesgos o un inversor.

Para ilustrarlo, Pina puso el ejemplo de cómo una correcta arquitectura de cuentas permite activar los gastos de personal técnico —como desarrolladores— transformándolos de pérdidas operativas en inversiones de balance que reflejan el valor real de la tecnología de la compañía. «Los estados financieros dan consistencia a las expectativas futuras que generáis», recordó, destacando el rol imprescindible de un director financiero (CFO) para controlar la caja.

El equilibrio del mix financiero

El inversor lo que busca es maximizar la rentabilidad de financiador y minimizar el riesgo.

De cara al ‘fundraising’, aconsejó no tratar los instrumentos de financiación de forma estanca. El éxito radica en saber combinar la ronda de inversión privada con el apalancamiento público a través de entidades como Enisa o Cedeti. En este sentido, recalcó la importancia de vigilar los tiempos de tramitación y las exigencias de fondos propios de cada organismo para evitar tensiones de tesorería y retrasos que penalicen la rentabilidad a largo plazo.

La sesión concluyó con una ronda de preguntas en la que los participantes pudieron exponer sus casos particulares y resolver dudas sobre modelos de negocio y convocatorias de ayudas.

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